La maravilla romana que nunca necesitó argamasa
En la Plaza del Azoguejo de Segovia se alza uno de los monumentos más asombrosos de la historia de la ingeniería: el Acueducto Romano de Segovia, construido entre los siglos I y II d.C. y en uso —conduciendo agua desde la sierra— durante más de quince siglos. Sus 167 arcos de dos órdenes, levantados con más de 20.400 sillares de granito sin ningún tipo de argamasa, cemento ni elemento de unión, han resistido dos milenios de intemperie, terremotos y el paso del tiempo. A 28,5 metros de altura en su punto más alto, cruza el foso que separaba la ciudad alta del llano.
El acueducto captaba el agua en el río Frío (en la sierra de Fuenfría), la conducía a través de 17 km de canal hasta el depósito de distribución en el barrio de El Caserón, y desde allí abastecía a toda la ciudad romana. La estructura visible —813 metros de arcos— es solo la parte final y más espectacular del sistema. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, junto con el conjunto histórico de Segovia y el Alcázar.
Lo más fascinante del acueducto es precisamente lo que no tiene: argamasa. Los bloques de granito se sostienen únicamente por la presión mutua y la geometría de los arcos. Esta técnica de construcción en seco, llevada a su máxima expresión, es la razón de que el monumento haya sobrevivido casi intacto al paso de veinte siglos.
Fotos
Segovia más allá del Acueducto
El Acueducto es el punto de partida imprescindible, pero Segovia tiene dos monumentos más que no tienen nada que envidiarle. Los tres juntos forman el triángulo perfecto para una escapada de medio día o día completo.
El Alcázar de Segovia (a 10 minutos a pie del Acueducto por el casco histórico) es uno de los castillos-palacio más fotogénicos de España: su forma de proa de barco sobre la confluencia del Eresma y el Clamores, con torres cilíndricas y chapiteles de pizarra, lo ha convertido en imagen icónica de la arquitectura medieval española. Cobran entrada, pero la visita vale cada euro.
Entre medias, la Catedral de Segovia —la última catedral gótica construida en España (s. XVI)— preside la Plaza Mayor. El casco histórico entre los tres monumentos está declarado Patrimonio de la Humanidad en su conjunto y es un placer recorrerlo a pie por sus callejuelas empedradas.
Antes de ir
💡 Consejos
Preguntas frecuentes
¿Es gratis ver el Acueducto de Segovia?
Sí. El exterior del Acueducto es de acceso libre y gratuito las 24 horas. Las visitas guiadas oficiales tienen precio (desde ~6 € por persona; verifica la tarifa actual en el Patronato de Turismo de Segovia antes de ir). El Alcázar y la Catedral cobran entrada por separado.
¿Dónde está el mejor sitio para ver el Acueducto?
La Plaza del Azoguejo es el punto más impresionante: aquí el acueducto alcanza sus 28 metros de altura con los dos pisos de arcos. Para fotografías, la mejor luz es primera hora de la mañana. Desde la calle Daoiz y Velarde puedes ver los arcos a la altura de los ojos, desde el mismo nivel que el canal superior.
¿Cómo llegar al Acueducto de Segovia desde Madrid?
En tren: Renfe Media Distancia desde Madrid Chamartín en unos 30 minutos, con varios servicios diarios. La estación está a unos 20 minutos a pie del Acueducto. En coche por la AP-61 o A-6 son unos 90 km, aprox. 1 hora. En autobús: La Sepulvedana desde Madrid Moncloa, aprox. 1 h 15 min.
¿Se puede subir al Acueducto de Segovia?
No. Desde 2006 está prohibido caminar sobre los arcos del acueducto. El canal superior no es accesible al público. Sí puedes ver el acueducto desde la calle Daoiz y Velarde, que discurre al nivel del bloque superior de arcos, lo que permite observar la estructura de muy cerca.
¿Qué más ver en Segovia además del Acueducto?
Los tres grandes de Segovia son el Acueducto, el Alcázar (castillo-palacio sobre la confluencia del Eresma y el Clamores) y la Catedral gótica de la Plaza Mayor. Con medio día bien aprovechado se pueden ver los tres. Todo el casco histórico de Segovia es Patrimonio de la Humanidad desde 1985.